1999: Coro Gomidas – Concierto 70ª aniversario Parte 1ª

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En ocasión del 70º aniversario del Coro Gomidás

Agradezco a mi madre, que a mis 15 años me insertó en la actividad social de la colectividad a través del Coro Gomidás que, por ese entonces, tenia a su frente a dos seres excepcionales que como gladiadores cuidaban de nosotros, los jóvenes.

Uno, enérgico, brillante, que nos transmitía a través de su canto, de su expresión y de sus enseñanzas, todos los valores del ser armenio y el orgullo de serlo. El otro, a su derecha, era el milagro de la vida sobre la muerte, con una profunda cicatriz en el cuello, testimonio vivo de la barbarie turca. Fueron las dos personas que más me marcaron en mi juventud. Me refiero a Levón Vartabedian y Mardirós Kaprielian. Gracias a ellos, todavía cantamos…

Nos inculcaron el amor a la iglesia, nos enseñaron la misa, que seguimos cantando un grupo veteranos desde hace más de 50 años, y además asistimos a los casamientos sacrificando nuestras horas de esparcimiento, y todo por amor a nuestro Coro.

Con estas líneas quisiera homenajear a mis compañeros de ruta de tantos años: a Rosa Berberian, siempre firme y presente en todo momento; a María Chaglassian, mi “ángel de la guarda”, que siempre estuvo presente cuando la necesité; a Lucín Guleserian, con su abnegación; a Zarmuhí, con su sabiduría de vida; a Elsa, a mis queridos compañeros Carlitos Keshishian, Mihrán Topakbassian, Gregorio Keolegian, Miguel Barsamian, y a mi querido compañero de vida Onnik.

A los que ya no están: Alberto Narguezian, Boghós Balian, Iesaí Topchian, Sergio Nenetzian y tantos otros más. Y a todos mis compañeros que se sumaron a través de los años.

Quiero que sepan que el Coro Gomidás no es solamente un grupo que canta: es un sentimiento.

Rosa Chalukian de Arabian

 

Publicado el miércoles 3 de noviembre de 1999 en el Diario Armenia

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