2004: Compartiendo recuerdos

Rosita Cholakian

reunion-pos-misa-42Me propusieron mis compañeros que relatara alguna anécdota o momento especial vivido a través de estos 46 años de permanencia del coro. No es tarea fácil resumir tantos momentos en pocas palabras.

¿Por dónde comenzar?

Tenía 16 años cuando ingresé al coro.

Tengo que confesar que la presencia del maestro Levón Vartabedian me amedrentó un poco… Pero al tiempo de conocerlo, mis temores se diluyeron por completo. Encontré en él a un verdadero Maestro.

Maestro para enseñarnos la misa y el respeto hacia nuestra Iglesia.

Maestro en inculcarnos el amor hacia todo lo armenio, a su música, a su poesía, a sus héroes, a la Patria lejana…

Su rostro adusto se transformaba, con cada canción que nos enseñaba… por momentos era alegre, por otros, dramático… romántico…

Con su voz y sus expresiones nos imbuía el espíritu de la obra. Esa imagen quedó viva en mi memoria (la recuerdo a menudo). Los ensayos de esa época se realizaban los sábados por la tarde y el escenario del Centro Armenio se colmaba de jóvenes de toda edad (¡éramos más de 60!)

¡Cómo olvidar esos tiempos!

Los más jóvenes organizábamos los famosos “asaltos”, ya sea en la antigua sede de Marash o en Hadjin Dun o en el viejo patio de Paulista, negocio ubicado en la ex Avenida Canning que muchos recordarán.

Nos alegraban la velada Carlitos con su acordeón, Nubar con su mandolín, Vartkés con sus chistes, el infaltable discurso de Miguel, y el broche final lo daba Barón Levón cantando sus canciones preferidas.

¡Cuántos recuerdos! (fluyen, fluyen, fluyen sin cesar de mi mente)

Otro acontecimiento inolvidable fue la celebración del 30° aniversario. El salón del Centro Armenio desbordaba de gente y el escenario de ofrendas florales… ¡Fue una noche apoteótica!

Luego de ese concierto… el coro se debilitó.

Al año siguiente, 1960, nos visitó por primera vez Su Santidad Vazkén I. Organizamos una cena en honor del Vehapar en los salones del Centro Armenio. Nuestras madres colaboraron cocinando.

reunion-pos-misa-37Nosotros servimos las mesas, dimos un breve concierto y luego… hasta lavamos los platos… (Hay fotos que lo registran).

Pasaron algunos años y se formaron varias parejas en el seno del coro (con el tiempo, nuestros hijos participaron de nuestros conciertos).

El maestro Vartabedian ya había cumplido su ciclo. En su fuero íntimo, su deseo era delegar “su batuta” a un discípulo suyo en el momento adecuado y con todos los honores. Pero no fue así…

Pasaron varios directores. Reina… Nino…

Hasta que en 1969, Makruhí Eulmesekian se hizo cargo de esta “Gran Familia Gomidás”, haciendo honor al legado recibido de difundir nuestra cultura a través del canto. Y lo hemos logrado.

Pasaron los años… Pasaron las gentes… y seguimos cantando: los domingos en las misas…, en los casamientos… en los madagh…, organizando conciertos… en misas ecuménicas… en actividades culturales… y alentando con nuestra presencia a todas las Instituciones de la Diáspora sin distinción alguna. Nuestra vocación de servicio esta incólume.

Quiero terminar mis recuerdos con una frase que nos repetía Barón Levón: “Ierchajumpin anune partsr veheisek” (Guarden en alto el nombre del Coro).

¡Misión cumplida, Maestro!

Galería de imágenes: http://www.corogomidas.org.ar/index.php/2016/12/27/1960-reunion-social-en-la-trastienda-de-cafe-paulista-de-la-familia-arabian-en-la-calle-canning-al-1100/

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